Show simple item record

dcterms.contributor.advisorBerger Ramos, Carelia prof. guía
dc.contributor.authorGilabert Fernández, Fernando Enrique
dc.coverage.spatialSantiago, Chile
dc.date.accessioned2017-12-27T00:24:08Z
dc.date.available2017-12-27T00:24:08Z
dc.date.issued2016
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/20.500.12254/406
dc.descriptionTesis (Cirujano Dentista)--Universidad Finis Terrae, 2016
dc.description.abstractEl primer registro de bebidas energizantes se remonta a 1906, cuando una de las más conocidas marcas de gaseosas colas, se promocionó como tal debido a sus altas concentraciones de cafeína. Posteriormente, el año 1926 en el Reino Unido, aparece una bebida creada por William Owen con el propósito de generar una fuente de energía para ayudar a la recuperación de pacientes enfermos. Estas bebidas evolucionan en Asia en la década de los ‘60, en el proceso de búsqueda de alimentos para aumentar la energía y disminuir el agotamiento físico y mental. En Chile, la comercialización se inició por medio de su importación a inicios de los años ‘90. Actualmente, la demanda por su consumo ha crecido fuertemente y se complementa con producción nacional. Hay estudios que dan cuenta de que los principales componentes incluidos en estas bebidas (guaraná y taurina) tienen dosificaciones subumbrales para producir efectos terapéuticos energizantes. Por otro lado, contienen altos niveles de cafeína y glucosa que representan potenciales riesgos tóxicos ante un consumo excesivo. Por lo anterior, se debe cumplir con un etiquetado que advierta sobre los riesgos de salud asociados a su recurrente utilización y sobre la ingesta diaria admisible (IDA) por cada sustancia. Recientemente, ha habido una rápida popularización del consumo de alcohol combinado con bebidas energéticas. Algunas sustancias presentes en la composición de estas bebidas, interfieren con el metabolismo y/o las acciones farmacológicas del alcohol. En los últimos años, se ha investigado sobre sus componentes, analizando principalmente el ácido cítrico. Se ha reportado que este último es muy erosivo para el esmalte dentario, ya que el efecto desmineralizador sobre éste continúa incluso después de neutralizar el pH. La gran variedad de bebidas energéticas disponibles en el mercado y su masivo consumo, han llevado a que el foco de las investigaciones caiga sobre ellas, por los distintos usos que les da la población, como por el mal manejo de información sobre los efectos que tienen a nivel sistémico e intraoral. Surge entonces la siguiente interrogante: ¿Cuáles son los efectos reales que podrían tener estas bebidas energéticas y qué ingredientes son a los que hay que poner mayor precaución al minuto de consumirlas?
dc.format.extent1 CD ROM.
dc.language.isospa
dc.publisherUniversidad Finis Terrae (Chile) Facultad de Odontología
dc.rightsAtribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Chile (CC BY-NC-SA 3.0 CL)es_ES
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/cl/es_ES
dc.subjectBEBIDAS ENERGÉTICAS -- EFECTOS FISIOLÓGICOS
dc.subjectSALUD BUCAL
dc.subjectTESIS DIGITAL
dc.titleEfectos sistémicos e intraorales del consumo de bebidas energéticas. Revisión de la literatura
dc.typeTesis


Files in this item

Thumbnail

This item appears in the following Collection(s)

Show simple item record

Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Chile (CC BY-NC-SA 3.0 CL)
Except where otherwise noted, this item's license is described as Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Chile (CC BY-NC-SA 3.0 CL)